¿Qué tienen en común entrenar y hacer una paella?

¿Cuáles son los pasos para hacer una buena paella?

 

Primero pones a calentar el aceite.

 

Luego echas el pollo.

 

El conejo lo echas un poco después porque tarda un poco menos en hacerse, ya que el pollo es más denso. De hecho, lo que se recomienda es apartar el pollo hacia los lados y dejar el conejo en el centro, para que se haga sin que se nos queme el pollo.

 

Si pones hígado, lo pondrías ahora, ya que se cocina muy rápido, vuelta y vuelta.

 

Cuando tenemos toda la carne dorada, la apartamos hacia los lados y empezamos con la verdura.

 

Primero la “bajoqueta”. Luego el “garrofón”.

 

 

Aquí ya paro, que me entra el hambre. Creo que ves por dónde van los tiros…

 Ya tengo lo que necesito para el ejemplo que quiero mostrarte.

 

 

Los ingredientes son importantes. Tanto qué ingredientes, como la calidad de los mismos.

 

Pero el orden en que los hacemos también. 

 

Se trata de que cada ingrediente se cocine el tiempo justo y necesario. Sin quedarse corto, pero sin quemarlo y arruinar la paella.

 

Ahora sustituimos el pollo, el conejo y la “bajoqueta” por otro tipo de carne.

 

Carne humana…

 

Músculos, ligamentos, tendones, cartílagos…

 

Y cambiamos la leña o el fuego con el que haríamos la paella, por fuerzas que son aplicadas a esos tejidos.

 

Ejercicio. El que tú quieras.

 

Por hacerlo fácil, un curl de bíceps.

 

En un ejercicio aparentemente muy localizado, pero hay muchos tejidos interviniendo. Si crees que sólo “haces bíceps”, te recomiendo revisar tus creencias.

 

Imagina que te doy una mancuerna de, pongamos, 5 kgs. Imagina que esa carga fuera la ideal para conseguir el estímulo que queremos para el bíceps.

 

¿Podría ser que alguno del los ligamentos del codo no estuviera preparado para tolerar esa carga?

 

¿O que el tendón del músculo braquial anterior (que también participa), no alcanzara el estímulo suficiente para provocar adaptaciones?

 

¿O que algún músculo que flexiona la muñeca estuviera trabajando muy por encima de sus posibilidades?

 

Y la preguntas más inquietantes…

 

¿Cómo sabemos si algún tejido se está «quemando»?

 

¿Cómo lo sabemos A TIEMPO de intervenir?

 

Si lo sabemos cuando el pollo está churruscado ya no podemos hacer mucho. Adiós a la paella y toca pedir pizzas 😉

 

¿Cuando prescribimos un ejercicio a un cliente, tenemos en cuenta TODOS los tejidos que “ponemos al fuego”?

¿Tenemos en cuenta TODOS los tejidos a la hora de seleccionar ejercicios, y crear las progresiones?

 

Una de las cosas más dificiles como entrenador es intentar «ver» lo que está pasando POR DENTRO.

Hace falta saber anatomía, biomecánica, entender las fuerzas que afectan a cada articulación… Complejo, pero apasionante.

Cuando lo consigues, cambia para siempre la manera de entender el ejercicio. En mi opinión, esa visión del cuerpo es una de los «superpoderes» más importantes que debe tener un buen entrenador personal.

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