Lo que crees saber sobre el dolor quizá no es verdad…

Cuando empiezo a trabajar con una persona humana nueva, siempre hago una valoración inicial.

Necesito saber quién eres, de dónde vienes y a donde vas. Y cómo ha sido tu camino hasta aquí.

Y después de hablar contigo, hablo con tu cuerpo.

 

Como dice el Doctor House, el paciente (en este caso el cliente) siempre miente 😉

 

Una de las cosas que pregunto en la entrevista es «¿Te duele algo?».

Hay veces que la respuesta es positiva y otras (las menos) es negativa.

A casi todos nos duele algo.

Y me llama mucho, mucho la atención, al indagar un poco más – esto pasa especialmente si el dolor es en la espalda, pero no es exclusivo – que sucede lo siguiente:

– Yo: «Me dices que te duele la espalda. Ok, quiero saber más detalles… ¿Qué zona te duele, haciendo qué cosas duele más, la intensidad del dolor…»

– Persona humana: «Sobre todo me duele la zona lumbar, pero vamos, me duele lo normal. Tengo días peores y días mejores».

 

«…lo normal…»

«…me duele lo normal…»

A ver…

En serio….No puede ser…

Por favor, grábate esto a fuego:

 

Lo normal es que NO DUELA

Lo normal es VIVIR SIN DOLOR

y sobre todo…

La cantidad NORMAL de dolor es CERO

Todo lo demás, son historias. Cada uno tenemos la nuestra, eso es así:

«Es normal que me duela porque tengo una hernia discal»

Error. Hay evidencia científica muy sólida que dicen que una hernia por sí sola no es suficiente para tener dolor.

«Me duele, pero eso es porque tengo escoliosis»

No es verdad. La alineación de la espalda no es suficiente motivo para que haya dolor.

 

«La rodilla derecha me da algún pinchazo, pero vamos, es lo normal. Con la edad que tengo no me puedo quejar»

Y una mi***. Tu rodilla izquierda, tus codos y tus pestañas tienen la misma edad Y NO DUELEN.

Lo siento, pero me enciendo…

Tenemos un problema como sociedad si asumimos que hay unos niveles de dolor «normales».

Desgraciadamente, son habituales. Eso sí puedo entenderlo.

Y con los hábitos de vida que tenemos en general, son hasta lógicos.

Pero no son normales. Eso sí que no.

Como entrenadores, debemos ser capaces de entender el dolor. Lo que hay detrás del dolor.

Y de dar soluciones a nuestros clientes.

Sobre todo, porque cada vez hay más gente con dolor, y que lo que necesita no es pasar por quirófano, sino hacer ejercicio adecuado y modificar sus hábitos de vida.

Incluso debemos saber cuándo la mejor solución es derivar a otro profesional.

Yo ahí veo una oportunidad de negocio enorme.

No se tú.

En la caja de herramientas de un buen entrenador personal debería haber algo de neurociencia, y específicamente sobre los últimos avances con respecto al dolor.

En los últimos años se ha avanzado mucho en este área. 

Como entrenadores no es nuestra responsabilidad tratar una lesión. Eso es tarea para otros profesionales. 

Pero es bastante habitual (y lógico) que muchos dolores mejoren, o incluso desaparecen cuando el sistema muscular funciona mejor.

Esa sí es nuestra responsabilidad. 

Es lo que debería hacer un buen entrenador personal. Mejorar la función del sistema muscular.

Lo de menos es si el cliente es un deportista de élite, o un mozo de almacén. 

Como te decía antes, añadir estos conocimientos y habilidades a tu caja de herramientas, es una oportunidad muy grande de ayudar a muchas personas a mejorar su calidad de vida.

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